dimecres, 23 de febrer del 2011

Maquillaje,profundo dolor

Un, dos, tres... ya!
Ya sonaban las primeras notas musicales de aquella canción.
Salí a dar otra vez el espectáculo de cada noche. Las luces de colores envolvían el ambiente, oscuro y lleno de humo, murmulloso, lleno de almas penosas y decadentes de otras épocas pasadas, condenadas a desaparecer sin dejar más rastro que un sentimiento de rencor, odio y apariencias.
Mi vestido de lentejuelas rojas relucía bajo el blanco y enorme foco, me hacía importante, me hacía ser el centro de esa lúgubre y desauciada galaxía. Era mi escudo, era la pared que me protegía de los demás. La boa de plumas blancas era lo único suave que me había ofrecido la vida, lo único que realmente me había abrazado lealmente a lo largo de mi vida, que me había sido fiel...
Los zapatos, de raso rojo y tacón de aguja, desgastados, retapeados, habían sido testigos de miles de noches de glorias ínfimas, y confidentes de los secretos que bajo aquel vestido, replica de diva de revista, yo guardaba celosamente, y que era tan sabido por tantas y tantos personajes. Secreto entre mis piernas, algo mio que no era mío, que estaba condenado a llevar eternamente, equivocación de la naturaleza, juego macabro de la vida que me había encerrado en el cuerpo de otra alma, por gusto, o por equivocación, y que estaba condenado a pagar eternamente.
Ahora, antes de cada espectáculo, el espejo escupía la imagen de una persona mayor, amargada, disfrazada y arrugada, apartada de la belleza, que debía camuflar una vida llena de heridas, bajo un acúmulo de maquillaje barato.Tenía que ofrecer a los demás lo que nadie me había ofrecido nunca a mí. Tenía que distraer, que hacer reir, que la gente olvidara lo malo de esta vida durante unas horas, mientras, después de cada actuación, nadie picaba a mi camerino para devolverme esas risas, ni olvidarme de esas heridas. "Heridas, heridas de una vida que no era mía, heridas por ser y no poder dejar de ser... nada que un buen maquillaje no disimule...una 'diva' como tú no puede dar lástima"... Qué triste es hacer reir a la gente sin tener ganas de reir, qué lástima acabar haciendo que la gente se ría de algo que a tí te hace tanto daño, y tener que sonreir, cuando lo que verdaderamente deseas llorar, y explicar lo mal que te ha tratado la vida, y los golpes, e insultos, y agresiones, y tribulaciones... culpa de un descuido del destino torcido, de un desorden en los moldes que Dios tenía para hacernos. Nunca pude dejar de sentirme como no podía sentirme, nunca pude esconder lo que en realidad era, aunque no lo fuera... 
La canción acababa. Las últimas notas entonaban ya el preludio del final. Había vuelto a estar magnifica aquella noche. Otra gloria superflua y fugaz en mi carrera, que empezaba a decaer. Mañana, aquella gente, aquellas siluetas oscuras que veía desde el escenario no se acordarían de mí, y hasta el próximo número, yo volvería a sumirme en la oscuridad del dolor de ser lo que no soy...



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